Los próximos 5 minutos, una estrategia brutal.
Eso es lo que suelo tardar en escribir esto.
Unas 300 palabras en 5 minutos, lo cual no es una proeza. Lo mismo que a veces sale mejor, otras peor y normalmente regular.
Carece de importancia.
Tú tardarás unos 2 minutos en leerlo.
Y eso sí que es importante porque es lo que da sentido a mi trabajo.
Mucho cuando, como quien dice, todavía andamos felicitándonos el año nuevo, plasmando buenos propósitos para lo alto y ancho de 2025, lanzando a los cuatro vientos las maravillosas expectativas y sin contarle a nadie las dudas, los miedos y los lastres que sigues arrastrando desde la Operación Bikini de 2013.
Y no seré yo quien diga que no está bien eso de tener buenos propósitos y un planning completo para la próxima temporada.
¡Fantástico!
Pero piensa por un momento si todo eso obedece a la euforia propia del momento o es fruto de algo más hondo.
Date 5 minutos.
No para enredarte en este día estupendo sino todo lo contrario.
¿Por qué volverás mañana a trabajar dónde siempre?
¿Qué te parece darle otra vuelta a ese cliente que no hay manera de cerrar?
¿Seguirás buscando curro?
¿Y si pruebas otros caminos?
¿De qué manera vas a continuar con la misma situación familiar?
¿Cómo encajan en todo esto tus propósitos para 2025?
¿Qué tal si vuelves a leerlos?
¿Por qué no repasamos también los de tus seguidores perseguidos?
¿Cuándo has pensado afrontar tus dudas y los miedos?
Te deseo lo mejor de lo mejor en este año que avanza y que todavía está vinculado con el que ya quedó atrás -aunque no del todo-, camino de encontrarse con el próximo. Que si no corre, vuela.
¿Qué harás tú en los próximos 5 minutos?